PROFETIZA
CONTRA
LAS NACIONES

Un libro del tiempo del fin por Ronald Weinland

Ap 10:11

Capítulo 1
¿QUIÉN DARÁ OÍDOS?



EN CIRCUNSTANCIAS NORMALES en el mundo de hoy, debido a sus creencias personales, sus hábitos y su estilo de vida, no habría ninguna razón para que usted fuera llevado a leer el presente libro. Pero la gran mayoría de los que leen este libro lo hacen porque en estos momentos las circunstancias que les rodean están lejos de ser normales. La verdad es que esas circunstancias son cada vez más alarmantes, catastróficas y aterradoras.

Usted puede haber sido llevado a leer este libro porque alguien en quien usted confía, a quien usted respeta, a quien usted ama, le ha dicho que este libro puede darle respuestas sinceras a lo que está sucediendo en este mundo, y que las advertencias que han sido dadas durante años sobre estos mismos acontecimientos son de una exactitud asombrosa. Este libro también habla de lo que todavía va a pasar en este mundo, antes que todo esto llegue a su fin.

Otra posibilidad, en cuanto a la razón por la que usted esté leyendo el presente libro, es que de alguna manera usted espera y cree, o se le dice su sentido común, que es importante que usted lo lea.

Pero la razón más importante es que usted desea respuestas a lo que está pasando, usted desea saber por qué todo esto está sucediendo y lo que vendrá a seguir. Pero la única respuesta honesta a sus preguntas, una respuesta importante, está en el presente libro. Y también en mis otros dos libros que han sido publicados anteriormente, porque en ellos se predice con exactitud todo lo que ahora está sucediendo. Mi primer libro, El Profetizado Tiempo del Fin, fue publicado en 2004. Y el segundo, 2008 – El Último Testimonio de Dios, fue publicado en octubre del 2006. Y lo único que ha cambiado en todo esto es que lo que fue profetizado en estos libros está comenzando a tener lugar siete años más tarde de lo que creíamos. Y este es un asunto del que hablaré con más detalles más adelante.

Ningún gobierno, ningún economista y ningún otro líder religioso de este mundo pueden darle una respuesta honesta a sus preguntas. Ellos no hacen eso ahora, y tampoco lo harán en el futuro, porque simplemente no pueden hacerlo.

Y si usted de verdad se preocupa por su propio bienestar y por supervivencia, y también por el bienestar y por la supervivencia de su familia y amigos, entonces usted se lo debe a sí mismo y también a ellos seguir leyendo el presente libro con una mente abierta. Porque su bienestar, tanto ahora como en el futuro, puede depender de que usted entienda lo que está leyendo y que lo comparta con sus seres queridos.

Esta fase de la historia de la humanidad puede ser descrita como “el tiempo del fin”. Y le ruego que no me malinterpreten, porque esto no significa el fin de la raza humana o el fin del mundo, pero sí significa que acontecimientos apocalípticos, que amenazan la existencia de los seres humanos, tendrán lugar. Sí, el mundo está a punto de cambiar drásticamente. Y aunque la población mundial será considerablemente reducida, los seres humanos seguirán existiendo en este mundo, en una nueva era para la humanidad. Y lo que vendrá después de todo esto es en realidad “una buena noticia”, la mejor noticia que se puede esperar o imaginar después de la última guerra que el ser humano va a provocar.



Enfrentando la Verdad

Sea cuales sean sus creencias religiosas, si usted las tiene, muchas de ellas ahora serán desafiadas, porque esa es la respuesta natural del ser humano a las cosas que usted está leyendo aquí, que son muy diferentes de lo que usted siempre ha creído. Usted ahora va a ser confrontado con la necesidad de pensar de manera objetiva y con una mente abierta todo lo que cree sobre Dios. El Único Dios Todopoderoso, el Dios que Siempre ha existido, es el punto central de todo lo que está ocurriendo. Felizmente ya nos estamos acercando rápidamente al momento más importante de toda la existencia del ser humano, porque Dios ahora va a intervenir para cambiar completamente este mundo, que ya no será como nosotros siempre lo hemos conocido. Usted necesita saber por qué el Gran Dios está permitiendo que los seres humanos lleguen al borde de la auto extinción, y por qué Él hasta ahora, en la mayoría de las veces, se ha abstenido de intervenir en los asuntos de los seres humanos.

Casi todos los que lean este libro van a ser confrontados con la necesidad de examinar sus más arraigadas creencias sobre el Gran Dios que nos creó. Durante los últimos 6.000 años Dios no ha intervenido en los asuntos de los seres humanos, por lo general, pero ha permitido a los seres humanos experimentar con todo tipo de gobiernos, sistemas económicos y religiones - incluso con religiones que se basan supuestamente en la verdadera fe en Dios. Pero todo esto está a punto de cambiar, porque Dios marcará el comienzo de una nueva era para este mundo, impidiendo que los seres humanos destruyan completamente a sí mismos y a esta tierra.

Si usted es un seguidor del cristianismo tradicional este proceso de enfrentarse a lo que usted siempre ha creído será como lo que pasó cuando usted era niño y se enteró de que papá noel y el conejo de la pascua no existen. Usted entendió que ellos son personajes ficticios, que esto es simplemente una mentira que los padres cuentan a sus hijos. Y esta no es una buena manera de inculcar valores morales a los niños, sobre todo cuando se trata de creencias religiosas, ¿verdad? Por supuesto que no. Pero esto es exactamente lo que la mayoría de las personas hacen. Tal comportamiento es fácilmente aceptado como algo que está “bien”, algo inofensivo, porque les parece divertido, bonito y emocionante participar de todo esto para unir a la familia y pasar más tiempo juntos.

Y ahora que usted ya es adulto lo mismo le va a pasar con muchas otras cosas que usted siempre ha creído sobre Dios y sobre Jesús Cristo. Yo le voy a mostrar claramente que gran parte de lo que le han enseñado sobre esto no es verdad, es también solo un cuento, una mentira. Voy a hablar de esto más adelante.

Pero la realidad es que una última guerra mundial - la Tercera Guerra Mundial - está a punto de estallar en este mundo (y quizá esa guerra ya haya comenzado cuando usted esté leyendo esto). Esa guerra va a ser una guerra nuclear en toda regla y a gran escala.

Y antes que esa terrible guerra termine millones y millones de personas habrán muerto y algunas bombas nucleares habrán sido detonadas. Pero cuando esa guerra esté llegando al fin, Dios dice que una alianza militar formada por China y Rusia se enfrentará en un conflicto nuclear a otra alianza formada por diez naciones: los Estados Unidos de Europa. Dios revela que un tercio de toda la tierra será destruido en ese último conflicto. Esto significa que más de dos billones de personas morirán en un corto espacio de tiempo. Ese será el “Armagedón” del que la Biblia nos habla. Esto no será como el resto del mundo o los líderes religiosos han pregonado que sería.

Esta verdad, esta realidad sobre una guerra de tal dimensión es algo que debe llenarnos de temor, que debe consternarnos a todos. Este es de veras un tiempo para sentir temor. Y aunque yo ya he dado estas mismas advertencias en los libros que he escrito antes, el número de personas que han creído lo que he escrito en esos dos libros no ha llegado a 1.000 (hasta el momento en que estoy escribiendo el presente libro). Pero esta vez todo será diferente. Ahora las personas no tendrán que “esperar para ver”, con recelo y mofa, si las cosas que yo he escrito realmente van a acontecer. Todo lo que yo he escrito ya ha comenzado a tener lugar. Y la evidencia de esto es abrumadora en la vida de las personas.

Un triste hecho sobre la naturaleza humana es que, en la mayoría de los casos, las personas sólo estarán dispuestas a escuchar a Dios después que vean destruido a su alrededor todo aquello en lo que ellas han confiado, después que comiencen a ver los acontecimientos que Dios dijo que pasarían tener lugar. Esta es la principal razón por la que Dios está permitiendo que los seres humanos prueben del fruto de sus propios caminos. Las cosas espantosas que están pasando en este mundo van a seguir intensificándose y se pondrán mucho peor de lo que ya son ahora. ¡Todos los acontecimientos sobre los que yo he advertido en mis otros dos libros están teniendo lugar exactamente como yo he escrito!

Mi predecesor, el Sr. Herbert W. Armstrong, que murió en 1986, avisó que habría una última guerra, la Tercera Guerra Mundial. Él comenzó a avisar sobre esto poco después de la Segunda Guerra Mundial. Él explicó muy claramente que esta última guerra sería una guerra nuclear. Él también avisó sobre lo que Dios dice que será el resultado de esa guerra. Dios dice que esa guerra será de tal magnitud, que la destrucción causada será tan poderosa, que los seres humanos se aniquilarán si Él no interviene para poner fin a eso. Esa es la única y verdadera esperanza de los seres humanos: que Dios intervenga en los asuntos de este mundo e impida que los seres humanos cometan tan grande atrocidad.

La realidad es que los seres humanos poseen suficientes armas nucleares como para destruir varias veces a toda vida que hay en esta tierra. ¡Aunque sólo hace les falta hacer esto una vez! Esta es la situación a la que el mundo se enfrenta ahora.

El Sr. Herbert W. Armstrong no se limitó a avisar al mundo sobre los acontecimientos del tiempo del fin, que ahora se avecinan, pero él también reveló cuales son las naciones que estarían involucradas en todo esto y explicó el proceso que culminará con la formación de esa alianza de naciones y el Armagedón.

Dios reveló al Sr. Herbert Armstrong que diez naciones en Europa formarían una alianza de naciones en el séptimo y último resurgimiento del espíritu del antiguo Sacro Imperio Romano. Él explicó que esas naciones se levantarían contra China y Rusia en un último conflicto armado, desencadenando así la Tercera Guerra Mundial. Y si no me falla la memoria, en 1950 él envió a Europa algunos empleados de la revista La Pura Verdad, de la que él era el editor, para cubrir una reunión de los países que entonces se estaban organizando en el Mercado Común Europeo, la actual Unión Europea. Él hizo esto a causa de la profecía que Dios le había revelado sobre diez naciones europeas que se unirían en el tiempo del fin en una importante alianza en este séptimo resurgimiento. Dios le había revelado que esas naciones se unirían con base en una moneda común (el euro, que surgió después de cuatro décadas), un gobierno común, y, posteriormente, un poder militar común, la OTAN, que posee todo tipo de armamentos, incluido armas nucleares.



Mientras Estoy Escribiendo Esto

Mientras estoy empezando a escribir este libro (a mediados de 2015), el mundo está profundamente dormido, totalmente ajeno a lo que se le viene encima: una devastadora crisis económica global y la Tercera Guerra Mundial. Sólo algunos pocos están empezando a despertarse para esta realidad. Y ha sido sólo en el último año que algunos economistas de renombre y algunos líderes políticos han empezado a avisar a las personas sobre una crisis económica mucho más grave que la del 2008. Pero ellos no entienden que esto será mucho peor de lo que ellos se imaginan. Y quizá eso ya haya ocurrido cuando usted esté leyendo este libro.

Hace aproximadamente un mes, George Soros, un multimillonario inversor, advirtió sobre la posibilidad de una inminente Tercera Guerra Mundial en su discurso en la conferencia del Banco Mundial en Bretton Woods. Él dijo que a menos que los EE.UU. hagan una “gran concesión” y permitan que la moneda china sea añadida a la cesta de divisas del FMI, “existe un grave peligro de que China se ponga de acuerdo con Rusia, tanto política como militarmente. Y si eso pasa, la amenaza de una tercera guerra mundial dejará de ser simplemente una amenaza”.

Soros ha concluido su discurso comentando tanto Rusia como China han aumentado su presupuesto militar. Y al final él dio una siniestra advertencia, diciendo que “si hay un conflicto entre China y un aliado de los EE.UU., como por ejemplo Japón, entonces no sería exagerado decir que estaremos a un paso de una Tercera Guerra Mundial”.

Pocos días después de su discurso, el Global Times, un periódico nacionalista de propiedad del Diario del Pueblo, el periódico oficial del Partido Comunista de China, ha publicado un editorial con otra advertencia igual a esta, afirmando que una guerra entre China y los EE.UU. es “inevitable”, a menos que Washington deje de exigir que Pequín ponga fin a la construcción de islas artificiales en el Mar del Sur de China. El artículo dice: “No queremos un conflicto militar con los EE.UU., pero si esto pasa, tenemos que aceptarlo”.

Desde noviembre de 2008 Dios ha retirado Su protección y Su favor a los EE.UU. Este país debe su grandeza al hecho de que Dios ha dado esta tierra a un pueblo sobre el cual ha sido profetizado que el propio Dios haría de ellos una nación próspera y poderosa. Esa profecía dice que en el tiempo del fin ellos se convertirían en la nación más próspera y poderosa que el mundo jamás haya conocido. Pero Dios también ha dicho que ellos se ensoberbecerían, que se llenarían tanto de orgullo y de altivez que todas las demás naciones del mundo se volverían contra ellos. Algo que a su vez daría lugar a lo que está pasando ahora, en este tiempo del fin.

Ya hace algún tiempo que las naciones de este mundo dejaron de confiar en los EE.UU. y se han cansado de ver como los EE.UU. siempre tratan de “imponer su dominio” a otros, para hacer cumplir su propia voluntad egoísta. Y al contrario de lo que dijo el presidente hace unas semanas, que las naciones del mundo ahora respetan más que nunca a los EE.UU., la verdad es que los EE.UU. gozan de menos respeto y son más odiados por las naciones de todo el mundo ahora que en cualquier otro momento en la historia.

Desde que Dios ha dejado de intervenir y le ha retirado Su favor y protección, el gobierno de los EE.UU. ya no actúa con sensatez, con un objetivo definido, con audacia, o con un enfoque significativo. En lugar de esto, el gobierno actúa con base en posturas políticas, en la manipulación, en la mentira y en una arrogancia ciega y estoica. Y esto es tal y como Dios describe a este pueblo en este tiempo del fin: ellos están enfermos de pies a cabeza.

Ayer los Ministros de Defensa de la OTAN se reunieron en Bruselas, donde acordaron ampliar la Fuerza de Respuesta de la organización de 13.000 a 40.000 hombres. Un día antes de esa reunión el secretario de Defensa de los EE.UU. anunció el despliegue de centenas de tanques americanos, vehículos militares y artillería pesada en los países bálticos, en Polonia, Bulgaria y Rumania.

Al informar sobre esto, un periódico comentó: “Sólo hay una conclusión que el Kremlin puede sacar de medidas tan amenazadoras y agresivas: Washington y sus aliados europeos se están preparando para una guerra contra Rusia. Y no cabe duda que Moscú también se preparará en consecuenciaLucifer en Isaía Y a continuación: “Si el período de paz después de la Segunda Guerra Mundial ha terminado, ciertamente la preparación para la Tercera Guerra Mundial ha comenzado”.

En esa reunión en Bruselas, el Secretario General de la OTAN explicó que la ampliación del despliegue de fuerzas de la OTAN en Europa del Este es solamente una respuesta defensiva a la “agresión” de Rusia en Ucrania. Y declaró: “Estamos evaluando cuidadosamente las implicaciones de lo que Rusia está haciendo, incluyendo sus actividades nucleares”.

En una declaración a principios de este mes, el secretario adjunto de Defensa para la Estrategia, Robert Scher, dijo al Congreso que el Pentágono estaba considerando las posibilidades de responder a supuestas violaciones del tratado sobre misiles nucleares de mediano y corto alcance (INF, por sus siglas en inglés), incluyendo ataques preventivos con misiles contra Rusia.



Es hora de dar Oídos

Al igual que mi primer libro, el presente libro está escrito de una manera sobria y con base en los hechos. Yo no estoy preocupado si estoy ofendiendo la sensibilidad de las personas o si estoy siendo políticamente correcto. Tampoco estoy preocupado por las reacciones hostiles de las personas, por lo que otros puedan pensar o decir en respuesta a lo que está escrito aquí.

La principal razón por la que este libro está escrito de esa manera es porque su contenido viene de Dios para la humanidad. Y Dios no está preocupado con los reproches mezquinos y las criticas de los seres humanos a Su persona. Todo lo que está escrito aquí sobre los acontecimientos catastróficos que tendrán lugar, y la razón de los mismos, fue revelado por Dios, a través del poder de Su espíritu. Dios no está preocupado en ser políticamente correcto, o si nos sentimos ofendidos con lo que Él dice. En lugar de esto, nosotros debemos desear escuchar lo que Él nos dice. Debemos desear y esforzarnos por hacer lo que Él nos enseña, por obedecerle. La verdad es que todo esto tiene mucho que ver con la época de la historia en que nos encontramos ahora. Dios está comenzando a intervenir en los asuntos de los seres humanos, y las personas van a ser medidas y juzgadas de acuerdo con su disposición a dar oídos a Dios.

La historia ha demostrado que la disposición del ser humano a dar oídos a Dios es casi inexistente. Esta es una de las principales razones por las que este tiempo del fin va a ser tan horrible. Dios sabía que el ser humano iba a ensoberbecerse, que iba a llenarse de orgullo y de autosuficiencia en esta era de grandes avances en la ciencia y en la tecnología más que en cualquier otro momento de la historia. Y el resultado de todo ese orgullo es que el ser humano también iba a rebelarse contra Dios e iba a negarse a dar oídos a Él más que en cualquier otro momento de la historia.

Los seres humanos son tan arrogantes que ellos creen que el desarrollo que hemos alcanzado en los últimos dos siglos se debe a que NOSOTROS hemos comenzado a utilizar mejor la ciencia y la tecnología. Y que como resultado de esto NOSOTROS hemos hecho descubrimientos tan importantes que hacen con que el ser humano quede como un ser primitivo en los primeros 5.800 años.

Y con tal razonamiento, con toda esta auto adulación y auto engrandecimiento, ¿cuántas personas consideran, aunque sea sólo por un momento, la posibilidad de que ha sido Dios quien nos ha permitido hacer todos estos importantes avances y que nos ha dado todo el conocimiento para desarrollar las ciencias y la tecnología? ¿Quién considera, siquiera por un momento, que es imposible para el ser humano alcanzar tal conocimiento y hacer tales descubrimientos por su propia cuenta? Y la prueba de que el ser humano no puede lograr nada de esto por su propia cuenta es precisamente lo que pasó los primeros 5.800 años de su historia, durante los cuales el ser humano ha sido incapaz de tal logro. Sin embargo, en esos primeros 5.800 años la capacidad mental del ser humano ha sido la misma que en los últimos doscientos años, cuando grandes desarrollos en la ciencia y en la tecnología le han permitido importantes avances.

Y el motivo para que ese avance en la ciencia y en la tecnología haya sido negado al ser humano hasta ahora, hasta el tiempo del fin, es que el ser humano habría destruido a sí mismo mucho antes de terminar el tiempo que Dios le ha asignado para autogobernarse. Desde el principio de la creación Dios ha determinado que Él concedería a los seres humanos 6.000 años para gobernar a sí mismos. Esto es parte del plan y del propósito de Dios. Y la realidad es que si Dios hubiese dado a los seres humanos tal conocimiento desde el principio, ellos no habrían sobrevivido más allá del diluvio en los tiempos de Noé. Y eso no fue mucho después de los primeros 1.000 años de la existencia del ser humano.

Pero ahora es hora de que el ser humano comience a dar oídos a Dios, que es nuestro Dios Creador y que desea salvarnos de nosotros mismos, de nuestra propia naturaleza egoísta. Salvarnos y llevarnos a una nueva era, en un mundo donde todos podrán vivir mucho mejor.

Yo personalmente deseo que lo que está escrito aquí pueda ayudar a todos los que lo lean. Y también espero que ellos puedan responder a Dios rápidamente y de una manera positiva. Porque así ellos podrán recibir la información, la inspiración y la esperanza que todos necesitarán para poder soportar y sobrevivir a lo que todavía tenemos por delante, y podrán compartir esto con sus seres queridos. Y esta ayuda sólo puede venir de una fuente. Esto sólo puede venir de Dios Todopoderoso, que quiere que le escuchemos, y que, como Sus hijos, respondamos a Él como lo que Él es - nuestro Padre amoroso. Para que así Él pueda comenzar a bendecirnos y a sacarnos de este horror y de la esclavitud espiritual que está acabando con este mundo.

Es importante entender que Dios no va a intervenir para ayudar a aquellos que se nieguen a dar oídos Él. Negarse a dar oídos a Dios sólo le va a acarrear más dolor, sufrimientos y tristeza. Y esto muy probablemente resultará en su propia muerte y en la muerte de otros. Sin embargo, cuanto más rápido uno empieza a dar oídos a Dios y a hacer lo que Él le dice que debe hacer, más rápido Dios comenzará a intervenir, a nivel personal, para bendecir a esa persona.

Dios ahora está interviniendo en este mundo, en toda la población del mundo, de una manera que Él no había hecho desde el diluvio en los días de Noé. Y esta vez Su propósito no es salvar solamente a una familia pero a millones de personas. En el tiempo de Dios, Él permitirá que acontecimientos terribles tengan lugar en la tierra. El propio Dios causará destrucción y muerte en esta tierra cuando Él empiece a ejecutar la sentencia de Su juicio. Pero lo peor de toda esa destrucción será causado por el propio hombre. Mientras el ser humano camina hacia su auto-aniquilación, el propio Dios causará la destrucción de un gran número de personas que se niegan a dar oídos a Él y que están destruyendo lo que Él creó.

La historia de Noé y el arca es un excelente ejemplo de la innegable actitud del ser humano, de su espíritu de incredulidad hacia Dios y hacia Su gran poder y fuerza. A las personas les resulta muy difícil creer que un ser así pueda hacer lo que Dios hizo en el diluvio, como está escrito en la Biblia. ¿Y cuánto más difícil le resulta a la mente humana creer que Dios es el Creador de todo el universo? Considere esta historia y determine su postura, determine si usted cree o no que esto tuvo lugar realmente. Y si a usted le resulta difícil creer todo esto, ¿por qué usted simplemente no pide a Dios que le ayude para que usted pueda “ver” esto? Y a medida que usted siga leyendo este libro, si a usted todo esto le parece difícil, pida a Dios que le ayude y le dé la capacidad para “ver” que estas cosas son verdaderas.

Lo que enseñan ahora algunos de los llamados eruditos religiosos es que la historia del diluvio es solamente un cuento para niños, que esto en realidad no sucedió. ¡Pero esto sucedió tal y como está escrito en la Biblia! Toda la vida animal en aquella región y toda la vida humana que entonces existía en el mundo fueron destruidas por ese gran diluvio. A excepción de Noé y de su familia más cercana. Y otro triste hecho sobre la naturaleza humana es que después del diluvio ni un sólo miembro de la familia de Noé agradeció a Dios por haberles salvado. En cambio, debido a que la naturaleza humana es increíblemente egoísta y está llena de orgullo, ellos se enfadaron con Dios por lo que Él había hecho, y su actitud hacia Dios era de crítica y de reprobación.

Esa actitud y espíritu también se pueden ver en la reacción y respuesta del ser humano hacia Dios en los días de hoy. Y es por eso que Dios no sólo va a permitir que los seres humanos sufran con los acontecimientos catastróficos del tiempo del fin, que causarán enorme devastación, destrucción y muchas muertes, sino que será el propio Dios que va a causar gran parte de toda esta destrucción en el mundo. Esa actitud y espíritu hacia Dios reflejan una falla fundamental en el razonamiento y en la capacidad de juzgar del ser humano. Ellos no tienen miedo de juzgar a Dios y de negarse a reconocer que Dios es el único ser que tiene un carácter justo y perfecto para juzgar tales asuntos; algo que el ser humano definitivamente no tiene.

La familia de Noé no tuvo miedo juzgar al propio Dios. Mismo después de que todos ellos hubiesen sido testigos del gran poder de Dios para ejecutar la sentencia de Su juicio sobre el ser humano. Ellos se pusieron en el lugar de Dios, juzgando lo que está bien y lo que está mal. Ellos otorgaron a sí mismos la prerrogativa de juzgar y hasta mismo de condenar a Dios. ¿Cuán retorcida puede ser la mente humana? Esto refleja muy bien la perversión de sus pensamientos.

¿Y qué pasa aquí? Si Dios es nuestro Creador y nos ha dado la vida para que vivamos en la tierra que Él creó, ¿no deberíamos dar oídos a Él y vivir cómo Él nos dice que debemos vivir? Esto es como en el ejemplo que la Biblia usa “del alfarero y del barro”, donde se pregunta: “¿Puede el barro decir al alfarero que no le gusta la forma como él lo está moldeando?” Ese ejemplo muestra lo necio que es cuestionar a Dios, quien nos ha creado.

Y si Dios no nos creó, si Dios no existe, ¡entonces todos nosotros estamos condenados!

Muy a menudo los seres humanos, llenos de orgullo, prefieren apelar a la idea de que nosotros nos hemos salido del fango, y con el tiempo, durante millones y millones de años, empezamos a arrastrarnos, a caminar y a desarrollar miembros locomotores, un sistema digestivo y otros órganos vitales más complejos, hasta cambiar completamente nuestro cuerpo y finalmente evolucionar en seres humanos. ¡Que gran disparate!

Son demasiadas las personas que prefieren creer la historia de criaturas inferiores a los humanos, que se arrastraron del fango y que comenzaron a evolucionar. Pero, ¿qué leyes de la biología y de la química regulan tal proceso? ¿Y qué clase de mente, o habilidad, tiene un ser como una gamba, una almeja o un pez para poder decidir, o quizá sentir la apremiante “necesidad” de evolucionar hasta convertirse en un ser más complejo? Hay que estar de acuerdo que esto es algo que requiere de cierta habilidad para enfrentarse a lentos cambios y para luchar por la propia sobrevivencia durante millones de años.

Mirándolo de esta manera, esto suena bastante ridículo y hace con que los estudiosos que creen estas cosas parezcan simplones y tontos. ¿Según qué leyes de la naturaleza estas cosas pueden suceder? El ser humano siempre ha querido volar. Entonces, ¿por qué los pájaros “se nos han adelantado” en esto, si somos seres de constitución más compleja y más avanzada? Pero en lugar de esto hemos tenido que alcanzar la capacidad de volar por medio de la ingeniería mecánica, pero probablemente esto ha sido solamente porque hemos llegado a un punto que, de alguna manera, hemos “intuido” que con nuestra constitución física teníamos que hacer esto pronto, ya que de otro modo tardarían millones de años para que evolucionásemos hasta tener nuestras propias alas, sin antes destruirnos a nosotros mismos.

¿Y qué pasa con la teoría de la “gran explosión”, que afirma que el universo empezó a partir de la nada? Sería bueno hacernos un par de preguntas obvias sobre esto, antes de aceptarlo ciegamente. Cuando se produjo esa “gran explosión”, ¿de dónde ha salido la incalculable cantidad de materia que explotó en el universo, para producir miles de millones de estrellas y galaxias? Y además, ¿de dónde vino el propio universo, que es muchísimas veces más vasto que todo esto? ¿Qué leyes permitieron semejante explosión? Y si esas leyes ya existían, ¿de dónde provienen?

Pero ni si le ocurra cuestionar esto en las escuelas o en las universidades, porque si usted lo hace, usted será objeto del escarnio, de la burla y posiblemente del desprecio de sus compañeros. Y lo que se espera de nosotros es que no solamente creamos que el universo ha surgido de una “gran explosión” – de una “gran explosión realmente – pero que también creamos que cuando eso sucedió, al mismo tiempo fueron establecidas las increíblemente complejas leyes y el orden que rigen el universo. Se supone que uno tiene que tragarse lo de la “gran explosión”, y que uno no debe creer en la existencia del gran Dios que creó el universo.



Noé y el Arca

Antes de continuar hablando sobre la naturaleza humana, que tan fácilmente se ensoberbece, juzgando e incluso condenando a Dios, y por esa razón se niega a dar oídos a Sus consejos e instrucciones, vamos a mirar la historia de Noé y el arca. Esta historia muestra claramente lo difícil que es para la mente humana aceptar las más simples verdades sobre Dios.

La mejor manera de explicar esta historia es leyendo lo que el propio Dios ha dejado escrito para nosotros. Antes de hablar de esta narración en Génesis, es necesario examinar una palabra del hebraico que es utilizada en ella. La traducción de esta palabra a otros idiomas deja mucho que desear. Por esta razón, cuando esta palabra es leída en este contexto ella no transmite adecuadamente la intención en ella contenida. Esta palabra es simplemente traducida al español como “corrompido”; y esto es correcto cuando uno entiende su intención en el contexto. Voy a dar un par de ejemplos que le ayudarán a entender eso mejor.

Hay una narración en Oseas que muestra muy bien el significado y el uso correcto de esta palabra.

“Se han ‘corrompido’ profundamente, como en los días de Gabaa. Pero Él [Dios] se acordará de su iniquidad, y visitará sus pecados”. (Oseas 9:9).

El contexto aquí es que Israel se había apartado de los caminos de Dios, volviéndose a sus propios caminos, viviendo de manera contraria a los caminos de Dios, viviendo en el pecado. Y la Biblia define el pecado como “la transgresión de la ley de Dios” (1 Juan 3:4).

Otra narración nos habla del arcángel Lucifer y de lo que él hizo para que su nombre fuera cambiado a Satanás. Dios había creado a los ángeles como seres moralmente libres, capaces de tomar sus propias decisiones y de elegir libremente. De lo contrario ellos serían como robots, programados, como los animales que actúan por instinto y no con base en el razonamiento. Fue así como Dios creó a los seres humanos también, como seres moralmente libres, con la capacidad de pensar y de razonar.

Sin embargo, con la creación de los ángeles, la mente que Dios les dio era una mente que estaba llena de conocimiento y comprensión de los caminos de Dios solamente. Esto era todo lo que ellos sabían, todo lo que ellos habían experimentado en su vida y en su entorno, hasta que Lucifer y otros que siguieron su razonamiento comenzaron a tomar decisiones que eran contrarias a los caminos de Dios.

Una narración sobre lo que Lucifer hizo nos revela cómo esas decisiones equivocadas afectaron a su propia mente, corrompiéndolo. “Tú fuiste elegido como querubín protector [identificado como Lucifer en Isaías 14:12], porque Yo así lo dispuse. Estabas en el santo monte de Dios [él tenía un alto cargo en el gobierno de Dios] y caminaba entre las piedras de fuego [entre los ángeles]. Perfecto eras en todos ‘tus caminos’ [porque entonces sus caminos estaban en unidad y armonía con Dios] desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad”. (Ezequiel 28:14–15).

“Tu corazón se enalteció [se llenó de orgullo, de soberbia] a causa de su belleza [de la excelencia y poder que Dios había creado en él], corrompiste tu sabiduría a causa de tu resplandor” (Ezequiel 28:17).

Lucifer se ensoberbeció creyéndose muy importante, y comenzó a poner su propia forma de pensar y sus ideas por encima de las de Dios. Y luego él comenzó a vivir de manera contraria a los caminos de Dios, volviéndose a sus propios caminos. Dios le dijo que por pensar de tal manera y por actuar de acuerdo con esas elecciones, viviendo de una manera diferente al verdadero camino de vida de Dios, que él había “corrompido” su propia mente y sus pensamientos. Y esto era el resultado del pecado.

Ahora que hemos aclarado el uso de la palabra “corrompido”, resultará más fácil entender lo que Dios dijo sobre las personas en los días de Noé. Esta palabra implica un estado de mente y pensamiento en el que uno no se importa con los caminos de Dios, pero solamente con sus propios caminos. Y el resultado de esto es el pecado. Es importante entender esto, porque a este punto el mundo ha llegado nuevamente en nuestros días.

“Y el SEÑOR vio que la maldad del ser humano en la tierra era muy grande, y que todo designio de sus pensamientos y de su corazón [su intención, su propósito, su deseo y sus pensamientos] eran de continuo solamente el mal” (Génesis 6:5).

Debido al estado de corrupción del ser humano, como resultado de haberse alejado tanto de los caminos de Dios, llegando a ser tan vil, Dios dijo: “Borraré de la faz de la tierra a los hombres que he creado” (Génesis 6:7).

“Pero Noé halló gracia [favor] ante los ojos del SEÑOR” (Génesis 6:8).

Esto significa que en aquella época había solamente una persona en toda la tierra cuyo corazón y mente eran rectos hacia Dios, con quien Dios podía trabajar y a quien Dios podía enseñar Sus caminos. Él era, literalmente, la última persona que tenía una mentalidad sincera y un espíritu dispuesto a seguir a Dios. Aunque solamente Noé servía a Dios y era la única persona que se sometería a Él, Dios extendió Su favor (gracia) a la familia de Noé, salvándoles de morir en el diluvio. Porque era a través de ellos que Dios comenzaría a repoblar la tierra.

Además está escrito: “La tierra se corrompió delante de Dios. Y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y vio que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido acabar con todo ser viviente, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y Yo los destruiré con la tierra” (Génesis 6:11–13).

Como ya he explicado antes, la palabra traducida aquí, y en toda la Biblia, como “corrompido” es una palabra que refleja el estado de ánimo y de mente de los que habían “corrompido sus caminos sobre la tierra”, como nos es dicho aquí sobre el ser humano. Las personas no estaban preocupadas en vivir según el camino de Dios, sino según sus propios caminos. Y esto significa que ellos vivían de manera contraria a los caminos de Dios, que ellos vivían en pecado.

Dios dijo que la tierra estaba “llena de violencia”. Y esto describe muy bien el mundo hoy, principalmente en la última década. El ser humano ha vuelto al punto de partida y se encuentra una vez más en la misma situación que estaba en los días de Noé.

Este es el estado en que el mundo se encuentra una vez más, en lo que se refiere a la corrupción del ser humano, que ha estado alejándose cada vez más de Dios. La afirmación que estoy a punto de hacer será bastante chocante, pero, no obstante, es la verdad. Aunque en aquel tiempo Noé era la única persona con quien Dios podía trabajar, a quien Dios podía guiar y enseñar Sus caminos, guardadas las proporciones el mundo hoy está mucho peor que entonces.

Hoy hay más de 7 billones de personas en la tierra. Y aunque a usted pueda resultar difícil creerlo, lo que yo estoy a punto de decir es cierto, y será explicado con más detalles en otro capítulo. En estos momentos hay menos de 500 personas adultas con quien Dios está trabajando, a través del poder de Su espíritu, que son Sus siervos como Noé era, que están siendo guiadas y que están siendo instruidas en Sus caminos. El resto del mundo ha rechazado las advertencias, las instrucciones y las verdades que Dios ha estado revelando al mundo durante más de 80 años. Considerando la población de la tierra en estos momentos, la relación entre esto y el número de personas con quien Dios está trabajando es de 1 para cada 14 millones de personas.

El ser humano, debido al mal uso de la ciencia y de la tecnología, ha acelerado el paso y ha estado alejándose cada vez más de Dios. Las personas y las naciones se han llenado de orgullo, más que nunca antes. Y la tecnología moderna ha hecho con que la propagación de la maldad sea más fácil y más rápida. La propagación de la maldad en el mundo a través de los programas de televisión, de las películas, de la música, de las redes sociales, de Internet, de la publicidad y de muchas otras cosas, ha aumentado en las últimas décadas. Los asesinatos, el terrorismo, las drogas, las guerras, la opresión por parte de los gobiernos, la opresión social, la inmoralidad sexual, la promiscuidad y un sinfín de otras cosas malas se han multiplicado en todo el mundo. Y debido a esto el ser humano hoy ha superado con creces el grado de corrupción de los días de Noé.

Lo que pasa es que el ser humano no sólo ha llegado a un punto en el que es capaz de barrer a sí mismo de la faz de la tierra sino que también su grado de corrupción es tan grande que el juicio de Dios vendrá nuevamente sobre toda la humanidad. Pero esta vez Dios no va a destruir la tierra con un diluvio, porque Su plan es salvar a millones de personas para que ellas puedan vivir en una nueva era para la humanidad. Pero Dios también va a arreglar cuentas con millones de personas, porque Él va a destruir a los que están destruyendo la tierra, a los que se empeñan en vivir de manera corrupta.



Los Días de Noé y Nuestros Días

Continuando con lo de la historia de Noé, es importante comprender que hay importantes similitudes entre el estado del ser humano entonces y ahora.

Antes de continuar con esta historia es necesario explicar otra palabra que no ha sido solamente mal traducida del hebraico a otros idiomas, sino que la traducción es también totalmente incorrecta. Esta palabra a veces se traduce al español como “arrepentirse”. Hay otra palabra en hebraico que describe el acto del arrepentimiento, pero esta palabra no tiene ese significado.

En la versión Reina Valera esta palabra se traduce como “lamentarse o estar apesadumbrado” casi el doble de veces que como “arrepentirse”. La palabra “apesadumbrado” se acerca más al significado real, pero hay más cosas contenidas en el significado y en la intención de esta palabra. Esta palabra hebraica viene de una palabra significa “suspirar hondo”. Y esto conlleva un significado de “desear ser reconfortado”. Este reconforto puede venir del simple acto de suspirar (aspirar profunda y prolongadamente y después soltar el aire) para expresar el dolor, la tristeza que uno siente. Esta palabra también se puede utilizar para expresar el “reconforto en la tristeza” que uno puede recibir de otros que le ayudan, que están a su alrededor para reconfortarle cuando está angustiado y siente dolor.

Continuando con la historia de Noé, Dios habla del estado en que estaba el ser humano en aquel entonces. He citado anteriormente solamente una parte de estos versículos, pero ahora voy a hablar con más detalles de todo su contenido.

“Y el SEÑOR vio que la maldad del ser humano en la tierra era muy grande, y que todo designio de sus pensamientos y de su corazón [su intención, su propósito, su deseo y sus pensamientos] eran de continuo solamente el mal. Y se arrepintió [esto causó tristeza a Dios y Él deseó ser reconfortado] el SEÑOR de haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en Su corazón. Y el SEÑOR dijo: Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado. Y lo mismo haré con el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque me arrepiento de haberlos hecho [a los seres humanos]” (Génesis 6:5–7).

Este último versículo se traduce mejor de la siguiente manera: “Entonces el SEÑOR dijo: Voy a borrar de la faz de la tierra al ser humano que he creado. Y lo mismo haré con el ganado, los reptiles y las aves del cielo. Eso me reconfortará de Mi tristeza”.

Dios dijo que los seres humanos se habían vueltos tan malos y que estaban tan alejados de Su camino de vida, que esto le causó mucha tristeza. Y como resultado de esto Él ha determinado – ha tenido por bien – que Él sería reconfortado de la tristeza causada por el estado del ser humano y por lo que el ser humano estaba haciendo a sí mismo, destruyendo a toda vida humana. Con excepción de solamente una familia.

El deseo de Dios es salvar a toda la humanidad. Y gran parte de la humanidad será salva en el futuro. Esta fase increíblemente emocionante e inspiradora del plan de Dios se cumplirá en el futuro. Sin embargo, los maestros y los líderes religiosos no saben nada de lo que Dios ha estado enseñando sobre esto y que es claramente revelado en Su palabra, en toda la Biblia.

En los días de Noé, si Dios hubiese permitido que los seres humanos siguiesen procreándose y cometiendo más y más maldades, la mente del ser humano y el espíritu que hay en el ser humano se habrían vuelto mucho más corruptos. Cuanto más tiempo ellos siguiesen en la condición que estaban, menos posibilidades ellos tendrían de ser salvos en el futuro. Las cosas habían llegado a tal punto que el ser humano estaba haciendo tanto daño a su espíritu y a su mente que era mejor pararles los pies, temporalmente, mediante la muerte.

Dios tiene poder para resucitarlos. Esto es parte de Su gran plan. Y cuando ellos se despierten en el futuro, en un entorno que Dios va a preparar para ellos, Dios les dará la oportunidad de ser salvos. Y entonces la posibilidad de que ellos puedan recibir la salvación será mucho mayor que la que los seres humanos tienen hoy, o que la que ellos tenían en los días de Noé. Ese período de tiempo en el futuro, cuando todos los que murieron en el diluvio serán resucitados para vivir una segunda vez con el propósito de recibir salvación, viene después de los 1.000 años del gobierno de Dios sobre todas las naciones.



El Milenio

Antes de continuar con la historia sobre los días de Noé, sería bueno hablar un poco más sobre estos 1.000 años, cuando el gobierno de Dios va a gobernar la tierra, el Milenio. Será después de ese período de tiempo que todos aquellos que no han tenido la oportunidad de ser salvos serán resucitados para poder tener esta oportunidad.

Y lo que estoy diciendo puede sonarle extraño, o incluso exagerado, pero esto no es así. Y a medida que usted siga leyendo el presente libro esto quedará más claro para usted. Dios ama a Su creación. Y el ser humano es el pináculo de Su creación física. Dios muestra Su misericordia al ser humano de una manera que la mayoría de las personas nunca siquiera ha imaginado. Y esto tampoco les ha sido enseñado. Fue un Dios muy misericordioso que intervino en los días de Noé, para pararles los pies a los seres humanos e impedir que ellos llegasen a un punto en el que ya no pudiesen alcanzar la verdadera salvación. Lo que Dios, en Su misericordia, tiene reservado para ellos es que ellos serán resucitados en el futuro, cuando tendrán muchas más posibilidades de ser salvos. Este conocimiento se ha perdido, literalmente, y ha quedado oculto para casi todos los seres humanos en los últimos 6.000 años.

La humanidad se enfrentará una vez más al juicio de Dios sobre esta tierra. Pero ahora esto será muy diferente que en los días de Noé cuando Dios causó el diluvio. Aunque la mayor parte de los seres humanos morirá en este tiempo del fin y será resucitada en un tiempo futuro, muchos serán bendecidos en poder vivir en la nueva era en esta tierra, en el Milenio, cuando Dios establecerá Su gobierno para gobernar sobre las naciones.

Y más adelante voy a hablar de esto con más detalles, pero sería bueno echar un vistazo a lo que Dios revela que va a ocurrir en la tierra cuando Él ponga fin a los 6.000 años del autogobierno del ser humano y establezca Su gobierno, que reinará por 1.000 años.

Voy a citar un pasaje de la Biblia que está en el libro de Apocalipsis, en el Nuevo Testamento. Y quizá ahora algunos seguidores del judaísmo van a parar de leer, pues esto no viene de la ley o de los profetas. Pero sería una lástima si usted para de leer ahora, porque hay muchas cosas que los seguidores del judaísmo pueden aprender de lo que está escrito aquí, ya que esto viene de YAHWEH ELOHIM, el único Dios Eterno y auto existente. Y me gustaría informar a los lectores que este libro está escrito en total acuerdo con el hecho de que no existen dos o tres personas que forman una divinidad junto con Dios Eterno, pero que sólo Él – YAHWEH ELOHIM – es Dios.

Los próximos versículos, de los que voy hablar ahora, serán citados del flujo de la narración en Apocalipsis, para que así sea más fácil entender de lo que se tratan, y, en este punto, para ayudar a dar una idea más clara de lo que es el Gobierno de Dios, que va a gobernar por 1.000 años, después que termine la Tercera Guerra Mundial.

“Entonces vi que el cielo se había abierto, y que allí aparecía un caballo blanco. El nombre del que lo montaba es Fiel y Verdadero, el que juzga y pelea [para poner fin a la Tercera Guerra Mundial y pararles los pies a los que están destruyendo la tierra] con justicia. Sus ojos parecían dos llamas de fuego, y en su cabeza había muchas diademas [símbolo de su autoridad sobre las naciones], y tenía inscrito un nombre que sólo él conocía. La ropa que vestía estaba teñida de sangre, y su nombre es: El Verbo de Dios. Iba seguido de los ejércitos celestiales, que montaban caballos blancos y vestían lino finísimo, blanco y limpio. De su boca salía una espada afilada, para herir con ella a las naciones. Él las gobernará con cetro de hierro [usando de gran poder contra aquellos que se rebelen]; y pisará el lagar del ardiente vino de la ira del Dios Todopoderoso. En su manto y en su muslo lleva inscrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 19:11–16).

Esta es la narración de lo que esperamos que va a ocurrir el 9 de junio de 2019. Dios enviará el profetizado Mesías, el Cristo (ambas palabras, Mesías y Cristo, tienen el mismo significado), para tomar las riendas de esta tierra y para establecer Su gobierno sobre las naciones. El Mesías y su ejército asumirán el control de todos los gobiernos de todas las naciones, poniendo fin al autogobierno del ser humano. Él hará esto con gran poder – un poder nunca antes visto por el ser humano.

Para que usted pueda entender mejor los siguientes versículos voy a citarlos de tal manera que será más fácil seguir el flujo de la narración:

“Vi entonces unos tronos, y sobre ellos estaban sentados los que recibieron la autoridad para juzgar” (Apocalipsis 20:4).

Esto se refiere a los que volverán con Cristo (el Mesías) en su ejército, a los que Dios también dará autoridad en Su gobierno para gobernar a las naciones bajo la autoridad de Cristo. Ellos serán resucitados y tendrán la vida eterna como seres espirituales, pero podrán manifestarse como seres humanos físicos. Esto será como cuando Dios se manifestó en forma humana física cuando visitó a Abraham y comió con él. Y también más tarde cuando luchó con Jacob.

Personas como Abel, Abraham, Sara, Moisés, Débora, David, Elías, los antiguos profetas y los apóstoles de la Iglesia y muchos otros que han permanecido fieles a lo largo del tiempo serán resucitados y reinarán con el Mesías, con Jesús Cristo. Este mismo versículo dice a continuación: “...y vivieron y reinaron con Cristo por 1.000 años” (Apocalipsis 20:4). ¿Por qué el cristianismo tradicional ignora completamente este período de 1.000 años del reinado de Cristo y lo que está claramente escrito sobre esto aquí en el Apocalipsis, y tampoco enseña sobre esto?

Los que vienen con Cristo para reinar son referidos aquí como los que están en esta “primera resurrección”. Y dice: “Bienaventurados y santos los que tienen parte en la primera resurrección”. Y además dice que ellos “reinarán con él [Cristo] durante 1.000 años” (Apocalipsis 20:6).

¿Cuántas personas han oído hablar alguna vez de este período de 1.000 años que es conocido como el Milenio, cuando el Mesías y los que han sido resucitados como seres espirituales y tendrán la vida eterna vendrán con él para reinar en la tierra? ¿Por qué lo que dicen estos versículos es ignorado por el cristianismo tradicional, por los maestros y eruditos religiosos? La historia de cómo y por qué tales cosas han sucedido es realmente asombrosa cuando uno la descubre.



Una Resurrección en el Futuro

Acabo de hablar sobre el reinado de 1.000 años del gobierno de Dios, que será establecido en la tierra cuando Dios ponga fin a la Tercera Guerra Mundial. Y será en este mismo momento que Jesús Cristo volverá con los que Dios habrá resucitado en esa primera gran resurrección, que han vivido y han muerto durante los 6.000 años anteriores. Estos son aquellos con quienes Dios ha trabajado mientras ellos vivían. Los que estarán en esta resurrección gobernarán sobre todas las naciones, bajo la autoridad de Jesús Cristo, durante 1.000 años.

Durante el Milenio los seres humanos van a seguir naciendo, viviendo y muriendo, al igual que en los 6.000 años anteriores, pero todos vivirán bajo el gobierno de Dios y ya no estarán bajo el gobierno del ser humano. Ellos vivirán en un mundo donde la justicia se impartirá de manera rápida (sin tener que esperar por años) y los juicios serán justos e imparciales.

No habrá fiscales o expertos que puedan tergiversar, distorsionar, y retocar los hechos a su antojo, con el único objetivo de que alguien sea condenado, simplemente para cumplir con una cuota o para lograr un ascenso, juzgando a modo personal la culpabilidad o la inocencia de alguien, con base en sus prejuicios personales. No habrá abogados que defiendan a clientes que ellos saben que son culpables. No habrá necesidad de un sistema judicial como el que tenemos hoy. No habrá necesidad de ninguna de estas cosas, porque los que vendrán con Cristo sabrán lo que ha sucedido en cada caso que deban juzgar. Nada podrá ser ocultado de ellos. Nadie podrá salirse con la suya con mentiras, fraudes, engaños, falsos testimonios; nadie podrá tergiversar la verdad.

Y puesto que todas las naciones estarán bajo el gobierno de Dios, no habrá dictaduras ni ninguna de las formas de gobierno que existen hoy. No habrá democracias “del pueblo” que gobiernan por “sus propias” leyes. El politiqueo, las mentiras, los grupos de presión, las votaciones, los compromisos, las discrepancias, los acuerdos jurídicos y otras formas de abuso del poder no existirán en el gobierno de Dios.

En el mundo de hoy también hay una enorme división, un total desacuerdo y una gran confusión y oposición entre aquellos que “siguen” una religión. Pero en el Milenio no habrá más confusión sobre Dios y sobre la religión. Sólo la verdad de los caminos de Dios será impartida. No habrá más falsas religiones ni los engaños que infestan a todas las religiones del mundo de hoy. Ya no existirán las denominaciones y las varias corrientes de creencias dentro del judaísmo, del islam y del cristianismo tradicional, porque Dios establecerá un único y verdadero camino, una única creencia a través de Su única y verdadera Iglesia en la tierra, que es la Iglesia de Dios, que continuará existiendo de la misma manera que existe hoy – preparándose para el Reino de Dios.

Y entonces finalmente los seres humanos comenzarán a vivir en paz – la verdadera paz.

He hablado antes sobre los que murieron durante el diluvio, y de cómo Dios con su muerte detuvo el proceso de corrupción de su mente. Dios hizo esto como parte del plan y propósito que Él tiene para la humanidad, ofrecer la salvación a tantos cuantos sea posible en el futuro. Ellos entonces tendrán más posibilidades de ser salvos. Antes del diluvio la mente de algunos se había vuelto tan corrupta que ellos ya no podían ser salvos.

Uno ya no puede ser salvo si su mente está tan dañada que ese estado o condición ya no puede cambiar. Eso puede suceder si una persona, en su mente, en su razonamiento y en su elección personal, rechaza a Dios y a Sus caminos a tal punto que ya no puede cambiar – ya no hay manera de que esa persona se arrepienta de sus propios caminos. Esa persona ha llegado a la conclusión de que no quiere ser parte de nada que tenga que ver con Dios. Que ya no quiere ni siquiera la salvación. Su pecado es entonces imperdonable porque esa persona se niega a arrepentirse y todo lo que desea es seguir su propio camino.

Pero gracias a la muerte la mente de muchos de los que perecieron en el diluvio fue preservada de corromperse hasta el punto de no poder volver atrás. Ellos todavía tienen la posibilidad de recibir la salvación en el futuro, cuando Dios los resucite.

Esta narración que acabo de citar sobre el reinado de 1.000 años de Cristo, y de los que serán resucitados y vendrán con él, nos da un atisbo de cómo serán esos tiempos de salvación en el futuro. Estos versículos han sido traducidos de una manera descuidada y desordenada, están puntuados y estructurados de tal manera que es difícil entender lo que ellos dicen en el contexto adecuado. La Biblia fue escrita y más tarde ellos numeraron los versículos, causando cierta confusión en el orden de los acontecimientos, que no son descritos en un orden cronológico. Por eso voy a volver a leer esta narración, mientras voy explicando algunas cosas.

Hablando de los que fueron resucitados en esta primera resurrección, de los que reinarán con Cristo, está escrito: “...y éstos volvieron a vivir y reinaron con Cristo durante 1.000 años” (Apocalipsis 20:4).

El siguiente versículo dice: “Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron los 1.000 años” (Apocalipsis 20: 5). Y en la última parte de este versículo se refiere nuevamente a aquellos que vivieron y reinaron con Cristo por 1.000 años, porque dice: “Esta es la primera resurrección. Bienaventurados y santos los que tienen parte en la primera resurrección, pues la ‘segunda muerte’ no tiene poder sobre ellos; al contrario, ellos serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él durante 1.000 años” (Apocalipsis 20:5–6).

Estos dos versículos no tienen absolutamente ningún significado para los seguidores del cristianismo tradicional. Esto no encaja en su doctrina del cielo y del infierno, ni en su creencia de que el alma es inmortal. Pero todo esto es muy claro si usted conoce la verdad – si usted escucha a lo que Dios está diciendo aquí, y acepta, al igual que otros versículos de la Biblia, que esto viene de Dios y que, por lo tanto, es la verdad.

Vamos a mirar esto más de cerca. Aquí dice que después de la primera resurrección “el resto de los muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron 1.000 años”. Y esta afirmación tan clara puede ser un desafío para algunos. ¿Quiénes son el resto de los muertos? Quizá para comprender esto mejor deberíamos cambiar el orden de las palabras y preguntarnos: “¿Por qué aquí dice el resto?” O tal vez sería mejor preguntarnos: “¿Quiénes son “los otros, que no forman parte del resto?” Aquí se refiere a dos grupos específicos de personas: (1) “el resto”, los que no volvieron a vivir hasta que se cumplieron 1.000 años, y (2) “los otros”, los que no forman parte de ese grupo llamado de “el resto”. “Los otros” son los que son mencionados antes, que serán resucitados a la vida espiritual y que reinarán por 1.000 años. Esto está escrito de esta manera porque este grupo de persona, los que estarán en la primera resurrección, “han muerto” y quedaron en sus tumbas hasta que fueron resucitados. Ellos no estaban vivos.

A continuación estos versículos hablan “del resto” de los que estaban muertos y que no volvieron a la vida hasta más tarde, hasta después del Milenio. Esto se refiere al resto de los seres humanos que han muerto durante esos 6.000 años, al igual que los que han vivido (y han muerto) durante ese mismo período y que serán resucitados en la primera resurrección, en el comienzo del Milenio.

Esto demuestra que ambos grupos de personas no tenían vida hasta que fueron resucitados de entre los muertos. Los que han muerto y serán resucitados a la vida espiritual (en la primera resurrección) vendrán con Cristo cuando él regrese. A continuación estos versículos dicen que “el resto de los muertos”, los que vivieron y murieron durante ese mismo período de tiempo, no fueron resucitados hasta que se cumplieron 1.000 años.



La Falsa Doctrina Sobre el Infierno

Llegado a este punto, es importante aclarar una importante verdad. El infierno, el lugar donde, como enseña el cristianismo tradicional, algunos de los que han muerto son atormentados por toda la eternidad, no existe.

La palabra “infierno” usada en la versión Reina Valera Antigua de la Biblia, es traducida de cuatro palabras diferentes; una del hebreo y tres del griego. Los seguidores del cristianismo tradicional, que tradujeron la Biblia a varios idiomas a partir del original en hebraico y en griego, han engañado a las personas insertando palabras que lleva a las personas a definiciones derivadas de su falsa doctrina sobre este tema. Ellos no han traducido la Biblia manteniendo el verdadero significado de las palabras en el idioma original.

Una de las palabras que se traduce como “infierno” es la palabra “tartaroo”, una palabra del griego que sólo es utilizada una vez en toda la Biblia y que significa “un lugar de confinamiento temporal”. Esta palabra es utilizada para describir el período de tiempo en que Satanás y los demonios estarán alejados de los seres humanos. Y esto pasará durante los 1.000 años del gobierno de Dios sobre la tierra, como descrito antes.

Hay otras dos palabras que también fueron traducidas como “infierno”, y que tienen el mismo significado. Una de ellas es la palabra “sheol”, del hebraico, y la otra es la palabra “hades”, del griego. Ambas palabras significan simplemente un hoyo en el suelo. En la Biblia, esto simplemente describe el lugar al que van la mayoría de los que mueren; ellos son enterrados en un hoyo en el suelo, en una tumba.

Por último, hay una palabra que ha sido mal usada, mal interpretada y deliberadamente ocultada para que así un nuevo significado pudiese ser conferido a ella, uno que se amolda más a la falsa doctrina que estas mismas personas trataban de imponer al cristianismo. Esta palabra, que también se traduce como “infierno”, es la palabra griega “geenna”, que viene de la palabra hebraica “gehenna”. Esta palabra significa simplemente “el valle del hijo de Hinnom”, que era un valle cerca de Jerusalén. Durante mucho tiempo ese lugar fue utilizado como vertedero de basura, que luego era quemada. Ese lugar también era conocido como el lugar adonde eran llevados los que habían sido condenados a muerte, para ser quemados junto con la basura.

En el Nuevo Testamento esta palabra es usada a menudo en combinación con la palabra “fuego”. Hay varios pasajes que hablan del juicio y de ser arrojados al fuego del infierno [geenna]. Aquí fue donde se originó la falsa doctrina sobre la existencia del “infierno” durante la Edad Media, que fue introducida por los que se llamaban a sí mismos “cristianos”. Según ellos el infierno es un lugar de juicio, adonde las personas condenadas van después de la muerte, para ser atormentadas en el fuego por seres demoníacos por toda la eternidad. Ese período de la Edad Media al que me refiero fue entre el siglo 10 y el siglo 15 d.C.

Cuando Jesús Cristo predicó sobre el juicio de Dios para los que no se arrepientan usando la expresión “fuego del gehena”, esto llamó la atención de los judíos de la época, que conocían muy bien la fama de este lugar como un lugar donde la basura y también los cuerpos de los condenados a muerte eran tirados y quemados. Los judíos de entonces no asociaron esto con la idea del “fuego del infierno”, una idea que sólo fue concebida y desarrollada con más detalles en la Edad Media.

Además, cuando Dios dice al ser humano que el castigo para los que rechazan a Él y a Sus caminos es la muerte, ellos a menudo piensan que se trata de un castigo eterno. Este concepto de un castigo eterno va de la mano con la falsa doctrina que dice que el ser humano fue creado con un alma que es inmortal. Para los que creen esto, ese alma es una misteriosa parte de nuestro ser que sigue viviendo eternamente después de nuestra muerte física. Y según esa doctrina ya que tenemos un alma inmortal, cuando morimos vamos directamente al cielo o al infierno. Y por supuesto que el cielo es el destino preferido de todos.

Pero cuando Dios habla de un castigo eterno, esto no significa que uno será castigado por toda la eternidad. Lo que Dios dice claramente es que si una persona es juzgada y sentenciada a la muerte, como castigo por la falta de arrepentimiento de sus pecados, su condena es una condena eterna. En otras palabras, esa persona nunca podrá ser resucitada nuevamente ya que su sentencia de muerte es definitiva. Se trata de una sentencia eterna, o de un castigo eterno, según el cual uno jamás podrá volver a tener vida; mientras que muchos otros tendrán la oportunidad de ser resucitados a la vida eterna.



La Falsa Doctrina de la Inmortalidad del Alma

Vamos a hablar ahora sobre la doctrina de la inmortalidad del alma. Y ya debe ser bastante obvio que tal doctrina es falsa. He leído algunos versículos en Apocalipsis que hablan del “resto de los muertos”, refiriéndose a los miles de millones de personas que han vivido durante los últimos 6.000 años.

Dice: “Pero el resto de los muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron los 1.000 años” (Apocalipsis 20:5). Esto no puede ser más claro. Esas personas que han muerto no sólo permanecerán muertas por más 1.000 años, pero muchas ya estaban muertas miles de años antes de esto. ¿Y por qué iba alguien cuestionar a Dios y no dar oídos a lo Dios dice sobre si Él ha dado o no al ser humano un alma inmortal?

Es evidente que Dios no ha dado tal cosa a los seres humanos. Aunque ya he hablado de esto antes, es importante comprender muy bien cómo estas creencias han surgido, para que usted pueda ver aún más claramente que ellas son falsas.

En la Biblia la palabra que es traducida como “alma” viene de la palabra “nephesh” en hebraico. Y esta palabra significa simplemente “el aliento de vida en un cuerpo, en un ser o en una criatura”. La palabra “nephesh” también es usada en el libro de Génesis para referirse los animales. Si esto hubiese sido traducido de una manera lógica cuando se refiere al ser humano, esto sólo significaría que los animales también son seres vivientes. Mismo cuando esta palabra es usada para referirse a la vida humana, el contexto de esto es que el ser humano es un ser viviente y no que él posee un alma viviente.

Un ejemplo del empleo de la palabra “nephesh” para referirse a los animales es en la narración de cuando Adán les dio nombres. “Entonces Dios el SEÑOR formó de la tierra toda ave del cielo y todo animal del campo, y se los llevó al hombre para ver qué nombre les pondría. El hombre entonces les puso nombre a todos los seres vivientes [nephesh], y con ese nombre se les conoce” (Génesis 2:19).

Y nos es solamente que el alma del ser humano no es inmortal, pero también podemos ver que el alma puede morir. La muerte pone fin a toda vida física. Pero hay más que solamente la muerte física de un ser viviente, de un ser que tiene el aliento de vida.

En Ezequiel 18:20 está escrito: “El alma que pecar, esa morirá”. Esto se refiere al castigo por el pecado, cuando una persona no se arrepiente del pecado. Aquí no dice que la vida simplemente termina con la muerte de un ser humano físico, ya que todos mueren. Pero esto se refiere al castigo que dura toda la eternidad. Uno muere y ya no tiene ninguna posibilidad de volver a vivir nuevamente, no tiene la posibilidad de ser resucitado de entre los muertos. Y la verdad es que el alma del ser humano no es inmortal.

Hay muchos versículos en el Nuevo Testamento que nos dicen que Dios resucitó a Jesús Cristo de los muertos. Muchos de estos versículos son muy específicos y dejan muy claro que Cristo fue resucitado de entre los muertos después de haber estado en la tumba por un período profético de exactamente tres días y tres noches. Un buen ejemplo de esto puede ser encontrado en Lucas 24:46. “Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciera y resucitara de los muertos al tercer día”. En otros versículos podemos leer que algunas personas fueron al sepulcro el domingo por la mañana y se dieron cuenta, o alguien les dijo, que Jesús había resucitado de entre los muertos.

Muchos tienen problemas con esta afirmación de que Jesús Cristo estuvo muerto, que estuvo en la tumba por exactamente tres días y tres noches, porque esto contradice sus firmes y arraigadas creencias sobre Jesús Cristo. Y esto tiene que ver con otra doctrina de la que voy a hablar con más detalles en otro capítulo, la doctrina de la trinidad. Algunos creen que Jesús Cristo siempre ha existido, como YAHWEH ELOHIM, quien describe a sí mismo como el único Dios Eterno. Sin embargo, hay muchos versículos en la Biblia que afirman que Jesús Cristo estuvo muerto durante tres días y tres noches en una tumba. Las personas que creen en la doctrina de la trinidad son confrontadas con este hecho. Porque si Jesús Cristo siempre ha existido, si él tiene vida inherente en sí mismo y si él se sostiene por sí mismo, como Dios Todopoderoso, ¿cómo puede él haber estado muerto por tres días y tres noches? Y, por otro lado, ¿por qué entonces fue necesario que Dios lo resucitara de entre los muertos? La verdad sobre esto es fascinante y asombrosa, y voy a hablar de ella más adelante.

Según la doctrina de la trinidad Jesús Cristo ha existido eternamente, pero Dios deja claro que Él es el único ser que siempre ha existido, y que Él es el único Dios.

“Yo soy el SEÑOR, y nadie más. No hay Dios fuera [del hebraico: excepto] de Mí” (Isaías 45:5).

“Porque así dice el SEÑOR, el que creó los cielos, el Dios que formó la tierra, que la hizo y la estableció, que no la creó para dejarla vacía [del hebraico: sin propósito, desolada, en un estado de confusión], sino que la formó para ser habitada: Yo soy el SEÑOR,y no hay ningún otro” (Isaías 45:18).

Si el ser humano poseyera un alma inmortal, entonces seguramente Jesús Cristo hubiera ido directamente al cielo después de morir. Pero lo cierto es que ni mismo Jesús Cristo fue directamente al cielo después de morir. Y el propio Cristo dejó esto bien claro cuando dijo que él no subió al cielo para ser recibido por Dios hasta después de haber estado tres días y tres noches en la tumba. Fue sólo después de aparecer a algunas personas, luego de haber sido resucitado por Dios, que él subió al cielo para ser recibido por Dios, y ha regresado a la tierra más tarde, en ese mismo día.

Queda claro que la doctrina que dice que nosotros tenemos un alma inmortal es falsa. Esto es simplemente una mentira. Y Dios dice que ninguna mentira procede de la verdad. Y esto es algo que nosotros ya deberíamos entender. Pero en esto también las personas no dan oídos a Dios. Esta no es solamente una falsa doctrina, pero es una blasfemia contra Dios, porque la inmortalidad, la vida eterna, es algo que sólo es inherente a una persona, al Dios Eterno que siempre ha existido, a YAHWEH ELOHIM. Él es el Creador y es el único “verdadero donador” de toda la vida que existe; tanto de la vida física como de la vida espiritual. Sólo el Dios Eterno tiene el poder para dar la vida eterna a cualquier ser. Y Él es el único que sostiene toda la vida que existe.

Esto es más un ejemplo de lo que han hecho algunas personas en la Edad Media, distorsionando y cambiando lo que está escrito en la Biblia para dar credibilidad a sus falsas doctrinas. Y esto fue reforzado a través de la traducción errónea de muchos versículos de la Biblia de los idiomas originales, a saber, del hebraico, del arameo y del griego.

Los traductores han insertado falsas doctrinas en la Biblia, camuflando el verdadero significado de palabras como “alma” e “infierno”, por ejemplo, llevando a las personas a alejarse cada vez más de las verdades de Dios. La propagación de esas enseñanzas aumentó tanto en los últimos 100 años que ahora esto es otra importante razón por la cual la sentencia del juicio de Dios está comenzando a ser ejecutada; tanto sobre los que siembran como sobre los que abrazan esas falsas creencias.

Cuanto mayor la aceptación de estas creencias, cuanto mayor la terca insistencia de las personas en continuar siguiendo a tantas falsas doctrinas, más ellas se esfuerzan por mantener las verdades de Dios fuera de sus vidas. Las personas en el mundo de hoy se niegan rotundamente a dar oídos a Dios. Y esta es la razón por la cual el juicio de Dios ha venido ahora sobre ellas.

Dios ahora está llevando a todo el mundo a un tiempo de juicio, donde las personas van a tener que decidir, de una vez por todas, si van a comenzar a “dar oídos” a Él o si van a seguir aferrándose a sus propios caminos.



La Falsa Doctrina sobre el Cielo

Ya he hablado de la creencia que sostienen los que siguen la falsa doctrina de la inmortalidad del alma. Esa doctrina enseña que después de morir una persona va directamente al cielo o al infierno. Y al igual que la falsa doctrina sobre la existencia del infierno, según la cual los que están allí sufren un gran tormento, la idea de que después de morir uno va directamente al cielo es también una falsa doctrina. Y aunque no exista realmente un lugar de tormento continuo llamado infierno, sí que existe un lugar llamado cielo, un lugar en el mundo espiritual, donde están Dios y los ángeles. Pero Dios nunca ha dicho o enseñado que las personas van al cielo después que mueren. Ese no es el propósito de Dios para los seres humanos. Excepto para uno: Jesús Cristo.

En el siguiente ejemplo que voy a dar, Pedro explica lo que está escrito en la Biblia sobre David y sobre Jesús Cristo. Pedro deja muy claro que sólo Jesús Cristo subió al cielo.

David no fue solamente un rey, pero fue también un profeta. Dios le inspiró a escribir muchas profecías en los Salmos. Dios dijo que David era “un hombre según el corazón de Dios”. Y como he dicho antes, David, que murió muchos siglos antes de Cristo, es uno de los que estarán en la primera resurrección.

Cuando la Iglesia de Dios fue fundada en el Día de Pentecostés del año 31 d.C., Pedro, en su discurso, habló de lo que Dios le había revelado sobre lo que David había profetizado acerca del Mesías. Y es importante tener en cuenta que David había muerto muchos siglos antes de eso, y que todavía era muy querido entre los judíos de la época. Pedro fue inspirado por el poder del espíritu de Dios a hablar a los judíos que estaban allí sobre el verdadero significado de algunos versículos proféticos en los Salmos. Pedro les explicó que la profecía que Dios había cumplido era sobre Su Hijo, Jesús Cristo. Y lo que Pedro les dijo entonces revela la verdad sobre lo que pasa después de la muerte, que los seres humanos no van al cielo después que mueren, que los seres humanos no tienen un alma inmortal.

Pedro les dice que Dios había resucitado a aquel a quien los judíos acababan de matar, a Jesús Cristo. Y luego Pedro les explica lo que David, como profeta que era, había escrito en los Salmos sobre la muerte de Jesús y la promesa de Dios en lo que se refiere a su muerte y resurrección.

“Porque no dejarás [Dios] mi alma [del griego: un ser viviente] en el infierno [del griego: hades, sepulcro], ni permitirás que Tu santo vea corrupción [del griego: la putrefacción del cuerpo físico](Hechos 2:27). Pedro citó esto de un salmo que David escribió (Salmo 16:8-10). Esto está escrito en términos proféticos, como si fuera el propio Jesús Cristo que estuviera hablando de lo que Dios dijo que le iba a pasar. Dios no sólo dijo que Él no iba a dejar a Cristo (Su santo) en la tumba, pero Dios también dijo que Él no permitiría que su cuerpo (un cuerpo que tenía el aliento de vida antes de morir) empezara el proceso de putrefacción en la tumba, que es lo que normalmente pasa con cualquier cuerpo no mucho después de morir.

Pedro les dijo: “Varones hermanos, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que nuestro patriarca David murió y fue sepultado, y que sabemos dónde está su sepulcro [tumba] entre nosotros hoy” (Hechos 2:29).

Pedro estaba explicando a los judíos que estaban allí que este salmo, escrito por David, no se refiere a David, como la mayoría de ellos pensaba, pero que era un salmo profético sobre la promesa del Mesías y sobre lo que Dios iba a cumplir en su vida. Y al mismo tiempo este salmo es una prueba de que David no está ahora en el cielo pero que está muerto y enterrado. Y sería de esperar que de todas las personas, David, que era un hombre según el corazón de Dios, estaría en el cielo (si ahí fuera adonde los que son fieles a Dios van después de la muerte).

“David era profeta, y sabía que Dios le había jurado que de su [de David] linaje humano saldría el Mesías [que el Mesías nacería como ser humano], que Dios levantaría [a Cristo] para asentarse en su trono” (Hechos 2:30).

Lo que Pedro citó de los Salmos revela que el Mesías, que como fue profetizado iba a venir primero como un ser humano físico, iba a nacer del linaje del rey David. El Mesías iba a morir y su cuerpo sería puesto en una tumba, y luego Dios le resucitaría de entre los muertos. Y entonces, más adelante, en el Milenio, Cristo sería proclamado Rey no sólo de Israel pero de toda la tierra.

“Y David, viéndolo antes, [Dios le reveló esto, como profeta que era] habló sobre la resurrección de Cristo y dijo que su alma [su cuerpo] no sería dejada en el infierno [del griego: hades, sepulcro], ni su carne vería corrupción. A este Jesús Dios lo resucitó [después de que él estuviera tres días y tres noches en la tumba], y de esto todos nosotros somos testigos” (Hechos 2:31-32).

En su conversación con Nicodemo el propio Jesús Cristo citó a profecías que habían sido profetizadas sobre sí mismo. Él dijo a Nicodemo que él, Cristo, iba a morir e iba a ser resucitado. Él habló de estas cosas de tal manera que quedó claro que esto sólo podía pasar a él y a ningún otro ser humano.

Jesús Cristo dijo: “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, que es el Hijo del Hombre” (Juan 3:13).

En este y en otros versículos Cristo habló cosas proféticas sobre sí mismo que no podrían aplicarse a ningún otro ser humano. Estas cosas sólo podían cumplirse en él porque, como dice aquí, él fue el único que descendió del cielo. Ningún otro ser humano descendió del cielo, porque sólo Jesús Cristo tenía a Dios como Padre. Dios puso Su propio ser en el vientre de María para formar el embrión que daría vida al único Hijo de Dios nacido de un ser humano, y que más tarde se convertiría en el Mesías, el Cristo. Él iba a morir y sería resucitado de entre los muertos para luego ascender a los cielos, donde ningún otro ser humano jamás había subido y jamás subirá, para asentarse en poder y autoridad a la diestra de Dios Todopoderoso, su Padre.

Los seres humanos no van al cielo después que mueren, pero simplemente vuelven al polvo de la tierra. Y más tarde, de acuerdo con el plan de salvación de Dios, ellos serán resucitados para vivir una segunda vez. Y esto es algo que pasará en el futuro, según un orden establecido por Dios. Los que serán resucitados entonces tendrán una vida increíble, inspiradora y llena de paz.

Nunca fue el propósito de Dios dar a los seres humanos la vida eterna para que ellos pudiesen ir al cielo. El propósito de Dios era que solamente uno, el Mesías, iba a morir y ser resucitado como un ser espiritual, para luego ascender al cielo donde estaría por 2.000 años, para después volver y reunirse con los 144.000 que Dios resucitará como seres espirituales en la primera resurrección, cuando Cristo regrese. Los que serán resucitados en la primera resurrección no irán al cielo pero vendrán a esta tierra para gobernar y reinar con Cristo durante el Milenio. Por casi 2.000 años, Cristo y Dios Padre han estado trabajando en la Iglesia de Dios para preparar a un grupo de personas para la primera resurrección. Ellos forman la mayor parte de los 144.000. El resto ha sido preparado en los 4.000 años anteriores.

Hasta aquí he explicado muchas cosas sobre las falsas doctrinas como la inmortalidad del alma, el infierno, donde hay fuego y tormento, o que el ser humano va al cielo después de la muerte. Y a estas alturas debería quedar claro que esas doctrinas son falsas.

¿Por qué usted nunca se ha enterado de que estas doctrinas son falsas? O mejor dicho: ¿Por qué nunca le han enseñado la verdad sobre estas cosas? Aunque los eruditos religiosos conozcan muy bien la definición de estas palabras, ellos siguen creyendo todas esas doctrinas, que durante siglos han estado siendo propagadas por el cristianismo tradicional. Y si pensamos en esa retorcida y pervertida doctrina sobre la existencia de un lugar donde hay fuego y tormento, donde los infieles son castigados eternamente, ¿por qué un Dios amoroso habría de atormentar a las personas de tal manera por el resto de la eternidad? ¡Dios no haría esto! Esto es algo que tiene sus raíces en la Edad Media, que fue concebido por la mente pervertida de los que torturaban a las personas para obligarlas a confesar algo, afirmando que hacían esto en nombre de Dios. Pero nada de esto venía de Dios, y mucho menos esas falsas doctrinas.

Ahora Dios está confrontando a los seres humanos con todas estas falsedades que ellos han estado practicando y divulgando en Su nombre. Ha llegado el momento cuando Dios va a comenzar a traer Su juicio sobre esta tierra.



Volviendo a la Historia de Noé

En los días de Noé, la corrupción de los seres humanos había llegado a tal punto que Dios tuvo que intervenir para poner fin a esto, como Él está haciendo ahora. La sociedad de hoy se ha vuelto totalmente corrupta. Uno sólo tiene que mirar a las noticias, a los programas de televisión, a las películas, la música, la manera que las personas se comportan con las transacciones económicas y en los negocios, en los procesos judiciales, la publicidad, la manera en que las personas se visten, sus conversaciones que a menudo no son nada más que blasfemias y palabras obscenas, la criminalidad que existe hoy y sobre todo el comportamiento y las prácticas de los gobernantes.

Pero hay una faceta de la sociedad que muchos no creen y tampoco admiten que se ha convertido en algo tan corrupto, pero que sin embargo es la peor y más ignominiosa forma de corrupción que hay, porque esto influye en la manera de pensar de las personas, más que todos los demás tipos de corrupción que acabo de mencionar. Se trata de la religión. La religión se ha convertido en lo más corrupto de todo esto, especialmente la religión que dice ser de Dios.

La historia del ser humano es que él, por naturaleza, no quiere a Dios y tampoco a Sus caminos de vida. En lugar de esto, lo que el ser humano quiere es seguir sus propios caminos.

He mencionado en el comienzo de este capítulo que la historia de Noé muestra como son realmente actitud y el espíritu del ser humano hacia Dios y hacia Su gran poder y fuerza. He dicho que si a las personas les resulta tan difícil creer lo que Dios hizo en la vida de Noé, la historia del arca y del diluvio, más difícil les resulta entender todas las verdades, hechos y profecías inspiradas por Dios. Y creer que Dios es el Creador de todo el universo es para todos los seres humanos algo aún más difícil.

¿Quién cree que Noé tenía 500 años de edad cuando Dios le dijo que construyera un arca? (Génesis 5:32). Y esto por no hablar de lo que está escrito en el capítulo que sigue: “Porque [el Eterno Dios] voy a enviar un diluvio sobre la tierra, para destruir a todos los seres vivientes bajo el cielo. Todo lo que existe en la tierra morirá. Pero contigo estableceré Mi pacto, y entraréis en el arca tú y tus hijos, tu esposa y tus nueras. Haz que entre en el arca una pareja de todos los seres vivientes, es decir, un macho y una hembra de cada especie, para que sobrevivan contigo” (Génesis 6:17-19).

Luego está el pacto que Dios hizo con Noé y con todos los seres humanos que nacerían después. Y Dios nos dio una señal para confirmar ese pacto. Pero la gran mayoría de las personas nunca ha oído hablar de esto. Y aunque ellas hubiesen oído hablar de esto ellas tampoco lo creerían.

“Estableceré Mi pacto con vosotros, y no volveré a exterminar a ningún ser con aguas de diluvio, ni habrá otro diluvio que destruya la tierra. Dios también dijo: Ésta es la señal del pacto que Yo establezco con vosotros, y con todo ser vivo que está con vosotros, por los siglos y para siempre: He puesto Mi arco en las nubes, el cual servirá como señal de Mi pacto con la tierra. Cuando Yo haga venir nubes sobre la tierra, entonces Mi arco se dejará ver en las nubes” (Génesis 9:11-14).

Nadie sabe al cierto lo que Dios entonces cambió en la tierra, pero el arco iris no existía antes del diluvio. Algunas cosas han cambiado en la atmósfera de la tierra, incluyendo la manera que Dios había ideado para regar la tierra. Pero, ¿quién cree lo que Dios dice?

Esta narración también dice: “Tenía Noé 600 años de edad cuando las aguas del diluvio inundaron la tierra” (Génesis 7:6). Esto significa que fueron necesarios más de 100 años para construir el arca. Y también dice: “Y todos los días de Noé fueron 950 años. Entonces murió” (Génesis 9:29). Noé vivió 350 años más después del diluvio. Esto significa que Abram (Abraham), que nació 10 generaciones después, conoció a su tatarabuelo, y que cuando Noé murió Abram tendría unos 50 años.

¿Quién cree realmente en estas cosas? ¡Muy pocos! Si a los seres humanos les resulta tan difícil reconocer estas cosas, más difícil les resultará creer en las profecías. Y para complicar aún más las cosas, ¿quién creería ahora a unos individuos que vienen diciendo que han sido enviados por Dios, que son profetas de Dios para este tiempo del fin?

Este libro contiene muchas profecías, y también las explica. Este libro también contiene profecías que no están escritas en la Biblia. Usted vive ahora en un tiempo cuando usted comenzará a ver esto se cumplir. Muchas profecías serán cumplidas ahora de una manera progresiva y acelerada, y los acontecimientos del tiempo del fin serán cada vez más catastróficos. Y al igual que el resto de la humanidad, usted también será cada vez más confrontado con la verdad y tendrá que comenzar a dar oídos a Dios, tendrá que buscar a Dios y comenzar a cambiar su vida.



La Palabras del propio Jesús Cristo

Mientras Jesús Cristo estuvo en esta tierra él enseñó en persona a miles de personas, y realizó muchos milagros, sanando a las personas e incluso resucitando a los muertos. La multitud acudía a él porque muchos tenían la esperanza de que él fuera el prometido y profetizado Mesías, que vendría para liberarlos de la opresión de los romanos. Pero después que él murió muchos dejaron de seguirlo y ya no querían tener nada que ver con sus enseñanzas o con lo que enseñaban los apóstoles que le seguían. Sólo unas centenas de personas continuaron a seguir a los discípulos después de la muerte de Jesús y de los que habían estado siguiendo las enseñanzas de Jesús Cristo.

A la mayoría de las personas no les gustaba lo que él enseñaba. Casi todos los que se consideraban religiosos, y fieles seguidores de Dios, no solamente rechazaron las enseñanzas de Jesús Cristo, sino que también odiaban lo que él enseñaba. Y peor aún, ellos también odiaban a Jesús y prefirieron que él fuera muerto a que siguiera enseñando lo que él enseñaba.

Y esto no es muy diferente hoy. A las personas no les gusta que se les diga que lo que ellas creen sobre Dios y sobre Cristo está equivocado y que la mayoría de las doctrinas que ellas siguen son falsas. Los ejemplos que he dado de algunas de esas doctrinas ya forman un gran desafío para algunos, pero hay muchas cosas más de las que voy hablar, que son mucho más graves que esas doctrinas, que aunque sean básicas no dejan de ser importantes.

¿Y por qué estoy hablando de estas cosas? ¿Por qué todo esto es tan importante? ¡Es debido a que esto es importante para Dios! Esto también es importante para nuestro bienestar, para nuestra paz y felicidad, si lo podemos comprender. El deseo de Dios para nosotros es que elijamos seguir Sus caminos, porque sólo así nuestras vidas pueden ser bendecidas. Si nos negamos a hacer esto, sufriremos. Y no solamente nosotros pero también los que están a nuestro alrededor. Ningún padre quiere ver a sus propios hijos sufrir porque viven de la manera equivocada. Y el amor de Dios por nosotros es mucho mayor que el amor de cualquier padre humano.

Vivir de una manera contraria a los caminos de Dios y en desobediencia a Sus leyes sólo trae mucho dolor, sufrimientos y maldiciones a la vida de una persona. Cuando una persona elige vivir de esa manera ella no hace daño solamente a sí misma, pero esto provoca una reacción en cadena, como una ola, y hace daño a las personas cercanas a ella, en su familia, en su trabajo y en la sociedad. Y esa ola ahora se ha convertido en un tsunami de destrucción, de corrupción, de muchísimo sufrimiento, y de maldad que está simplemente por todas partes en el mundo. Y esto va a llegar a tal punto que el ser humano podrá aniquilar totalmente a sí mismo. O bien Dios interviene o toda la humanidad será destruida. ¿Qué elige usted? Esto es como cuando Dios dijo a los israelitas: “Hoy pongo delante de ustedes la vida y la muerte. Elijan la vida”. ¡Pero ellos no eligieron la vida!

Los seres humanos viven ahora en una época en la que Dios les está dando la capacidad de “ver” Su verdad. Y ahora ellos tienen que empezar a elegir si quieren vivir según la verdad de Dios. Él ahora está interviniendo en los asuntos de este mundo para poner fin a 6.000 años de opresivo auto-gobierno del ser humano. La maldad y la corrupción ahora son mucho más graves que en los días de Noé. Los seres humanos ahora tiene la capacidad para destruir totalmente sí mismos y toda la vida en la tierra.

Las cosas ahora son exactamente como Cristo dijo que sería en el tiempo del fin. Los discípulos le preguntaron a Cristo cuando todas estas cosas iban a tener lugar y cuál sería la señal de su venida y del fin del mundo (Mateo 24:3). Y aquí la palabra “mundo” se refiere a una “era”, al final de esta “era” de autogobierno del ser humano y a la venida de Cristo para establecer su gobierno. Aquí no se está hablando del fin del mundo, sino del fin de una era, cuando los seres humanos serán llevados a otra era, al Milenio.

Cristo les dijo: “Pero como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre [la venida del Mesías], pues como en los días antes del diluvio ellos estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron nada de lo que estaba sucediendo hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del hombre” (Mateo 24:37-39).

Esto no quiere decir que comer, beber y casarse sea algo malo. Lo que está siendo dicho aquí es que ellos vivían como de costumbre, que ellos no creían – y esto tampoco les preocupaba – que su mundo estuviera a punto de cambiar y que ellos serían destruidos. Pero hay una razón para que ellos hayan hecho eso porque ellos podrían haber respondido de una manera diferente. De la misma manera que en nuestro tiempo las personas no han respondido de otra manera durante más de 50 años, aunque podrían haberlo hecho.

En otras palabras, al igual que las personas vienen haciendo en los últimos 50 años con el aviso sobre el tiempo del fin, con lo que ha sido predicado en todo el mundo, las personas en los días de Noé también ignoraron, ridiculizaron y se burlaron de Noé durante los 100 años que duró el proyecto de la construcción del arca. Ese arca estaba siendo construida en tierra firme. Nadie jamás había visto nada remotamente parecido a un proyecto como aquel. La noticia de lo que Noé estaba haciendo se extendió por todo el mundo de entonces. Era un proyecto enorme y las personas a su alrededor sabían lo que él estaba construyendo y por qué; pero ellas no le creyeron en lo más mínimo. Ellos no creyeron que Dios iba a destruirlos por medio de un diluvio. Eso para ellos era una enorme estupidez y ellos no dieron oídos a nada de lo que les fue dicho. Al igual que hoy.

En el 2008 Dios avisó nuevamente al mundo sobre lo que está por venir en este catastrófico tiempo del fin. Y entonces algunas pocas personas empezaron a considerar este aviso muy seriamente. Pero esto fue por poco tiempo, porque a medida que el tiempo pasaba las personas empezaron a burlarse, a ridiculizar, a distorsionar, a odiar, e incluso a poner en entredicho la veracidad de todo esto. Pero ahora las cosas comenzarán a cambiar, como en la época del diluvio. Ya era demasiado tarde cuando aquellas personas se dieron cuenta de que Noé tenía razón. Cuando las aguas llegaron y continuaron subiendo durante los días que se siguieron, ellos comenzaron a ahogarse y a morir. Pero para entonces ya era demasiado tarde. Y las cosas sólo fueron empeorando hasta que no quedó nadie vivo.

El diluvio continuó durante 40 días y el arca comenzó a flotar sobre las aguas. Muchos intentaron sobrevivir, pero cuando el diluvio terminó todos habían muerto. Y durante este tiempo del fin, cuando los acontecimientos catastróficos se pongan cada vez peor, las personas tendrán tres años y medio para comenzar a cambiar sus vidas, para dejar de vivir según “sus propios caminos” y empezar a vivir según los caminos de Dios.

Sí. Nuestros días se parecen mucho a los días de Noé, cuando la mente de los seres humanos se había vuelto tan corrupta. Pero la situación ahora es mucho peor. Dios está interviniendo para llevar al ser humano a una nueva era, a una era de descanso, de prosperidad, de vida en familia y de enorme paz. Algo que este mundo nunca, ni remotamente, ha experimentado.